"Parlo in spagnolo a Dio, in italiano alle donne, in francese agli uomini, e in tedesco al mio cavallo."
Carlo V d’Asburgo
Should this interview be in English? After all, this blog was conceived as an outlet to be read by a global audience, not limiting myself to a solely Dominican or Spanish-speaking reader. As you might gather from reading my previous plepla time interviews, most of them are translated from Spanish, since they are held with local creators. But I find myself weighing a dichotomic issue today: Should my interview with Mario Dávalos, author of the recently published Todo lo que quiero es olvidar, be translated or kept in its original language? Can I justify my unwillingness to rehash it by saying that, since the book is written in Spanish, it was meant to be consumed by Hispanics and this interview will be of no use to monoglots of the Anglo kind?
Not really. After re-reading the interview in its factory settings, I realize that what prevents me from translating is respect. Respect for my mother tongue, and Mario's mother tongue, a language that does not enjoy the straightforwardness of English yet possesses a particular rhythmic liveliness that, at least in writing, evokes poetic prose --it's a whole 'nother story when Dominicans take that beautiful text behind the bleachers and orally bang the Cervantes out of it.
Which is why I've decided to leave this interview in Spanish, a first ever in this blog's brief history. Here's the bit of plepla I talked with Mario, a studio arts-and-literature major turned gallery owner turned ad man turned author, about his new imprint Capital Books, the themes in this short-story collection and, of course, Spanish.
PLEPLA TIME... I MEAN, LA HORA DE LA PLEPLA CON MARIO DÁVALOS ACERCA DE TODO LO QUE QUIERO ES OLVIDAR
Una pensaría que el complejo de Electra es prevalente en los hombres, pero este libro es casi un homenaje a la figura del padre. ¿Lo concebiste así?
No está concebido como una oda al padre, pero sí aborda al padre desde dos puntos de vista: el mío y los recuerdos contados por mi abuelo. Es un homenaje a la memoria por sobre todas las cosas. A la memoria como creadora de nuevas experiencias y como almacén de vida.
"Aida recuerda que Milán le había confesado que era tan fácil decir 'I love you', pero decir 'te amo' era como parir un dinosaurio" (pág 41). ¿Por qué se nos hace tan difícil a los hispanoparlantes pronunciar esas dos palabras?
El inglés es sobre todas las cosas un idioma práctico. Es un idioma, a mi entender, construido sobre objetivos específicos, removiendo así mucho de la profundidad del español. Por eso a veces el español pudiera sonar más cursi que el inglés pero a la vez mucho más rico y profundo.
Las piezas están salpimentadas con descripciones ricas. Una de mis favoritas es "El olor a tierra húmeda se mezclaba con el de los huevos pasados por agua y el humo de las yucas ya servidas en la mesa", sobre el pueblo de Moca (página 14). ¿Cuál es la tuya?
"Moca olía a alcanfor y galletas. Era en ese tiempo un pueblo bravo y noble, con un tren náufrago y noches frescas, donde soplaba el aroma a un futuro próspero y panes recién horneados". Es exactamente como recuerdo a Moca. Y creo además que cualquier mocano verá la esencia de su pueblo en esta oración.
¿Por qué decidiste hacer un homenaje a Cortázar con el cuento "B.A." y su personaje Alfredo, un obsesivo compulsivo que armado con una borra acaba con su entorno?
Cortázar, para mí, es el padre de la narrativa moderna latinoamericana. Uno lee tanto a Cortazar, uno leyó tanto a Cortazar, que uno termina escribiéndole, casi diciéndole "Julio", como si fuera un pana… no tengo otra explicación.
Pienso que una de las colecciones de cuentos mejor logradas en la historia jamás y por siempre es A Tranquil Star, de Primo Levi. Me malacostumbró a tener la prerrogativa de que todo cuento debe existir en un universo autocontenido y comprensible para el lector. En tu libro muchas piezas van acorde a esta línea de pensamiento, pero muchas --sobre todo las piezas de Milán y Aida-- se basan en la idea del coro interno, dejando al lector con pocas herramientas para comprender lo que sucede y, en mi caso, haciéndole perder interés en estos dos personajes. ¿Qué dices sobre esto?
Creo que uno tiene que ver la narrativa con otro ADN, otra naturaleza. El lenguaje cambia, se transforma, y con ello lo que hacemos con él. Aquí hay un tema que marca la colección: la memoria. Son todas narrativas escritas desde la memoria, ya sean las mías propias, las de mi abuelo o las de personas que me contaron cosas. En todos los cuentas hay algo de nostalgia al mirar atrás. No creo que los cuentos necesiten ser autocontenidos... pero al final, ¿qué se yo?
Nueva York y Haití hacen apariciones orgánicas a lo largo del libro. ¿Crees que en realidad son dos provincias dominicanas?
Sin duda. La dominicanidad está vista desde varios puntos de vista: Desde NYC y la transculturización que se sufre en esa ciudad; desde Moca, una dominicanidad antigua, perdida, no vivida por el autor; desde el país actual y luego desde Cuba, en el último cuento. Este último cuento es de suma importancia para la serie, pues enfrenta mi propia identidad con esa de mi pasado, de mis ancestros, y ahí volvemos a la memoria.
Con la finita cantidad de personas ligadas al arte en RD, ustedes los creativos tienden a ser Renaissance men. Tú has estado ligado a las artes plásticas, tanto produciendo como comercializándolas, a la publicidad y a la literatura. ¿Lo hubieses preferido de otra manera?
La publicidad para mí fue un accidente. Yo estudié artes plásticas y literatura. Creo que "los creativos" tienen que tener outlets creativos fuera de su profesión, sino terminan queriendo usar la publicidad como canal para su propia voz, desnaturalizando tanto la publicidad como la voz interna. ¿Lo hubiese preferido de otra manera? Paso mucho tiempo intentado responder esa pregunta, pero no lo he logrado.
Hablando de haberlo preferido de otra manera, la pieza de cierre cuestiona el valor de la educación cuando por circunstancias económicamente limitantes no se puede alcanzar con el cuerpo lo que la mente sueña. ¿Crees que la ignorancia verdaderamente es una bendición y que una RD ignorantemente feliz es un mejor país que muchos otros?
No, no creo eso. Personalmente, creo que el ser humano no busca la felicidad, ni busca a Dios, ni busca amor… yo creo que el ser humano busca la verdad. La ignorancia limita esta búsqueda de dos maneras: incapacitando a hacer las preguntas correctas e incapacitando a entender cuando llegan las respuestas.
Los smartphones me han quitado la teoría de pensar que se olvida a un ex cuando se logra olvidar su número telefónico, la situación que condena al personaje de una de las piezas que hace uso del leitmotiv del olvido. Pero la tecnología nos provee nuevos instrumentos de desasosiego romántico: ¿Has visto el vídeo de la pareja en crisis a causa del doble check de WhatsApp? Tú mismo has empleado un chat entre dos antiguos amantes en una de las piezas. ¿Cómo crees que vaya a seguir cambiando el panorama de la narrativa de la comunicación no presencial con esta evolución tecnológica?
Creo que el mejor argumento sobre este tema lo ofrece Umberto Eco cuando dice que el lenguaje (y aquí estoy parafraseando) es algo vivo que cambia todo el tiempo. Como la identidad, hoy es una cosa y mañana es otra. El lenguaje es más allá de una herramienta de comunicación, una plataforma para poder formar ideas; sin lenguaje no pensaríamos nada más allá de necesidades básicas. Un chat, un text, un e-mail son sin duda manifestaciones nuevas del lenguaje, tanto en formato como en utilidad, y son, o por lo menos deben ser, parte de la literatura.
En cuanto a la estructura y el ritmo, ¿cómo se decide el orden de un puñado de historias sin aparente relación entre unas y otras?
Te repito que sí hay una relación entre las historias, quizá no tan evidentes para el lector, pero hay dos puntos en común en todas las historias.. o casi todas: la memoria y la dominicanidad. Por otro lado, a la hora de editar, fue difícil ordenarlas, pero las historias van entrando y saliendo de varios mundos: el mundo de Don León, el mundo de Milán y Aida, el mundo de los criminales. Son pequeñas ventanas que se abren y se cierran.
La descripción de la colección, como un compendio de historias prestadas de la memoria de un abuelo, le hace poco servicio al libro en materia de mercadeo. ¿Por qué vender una obra tan contemporánea como una oda al pasado, incluyendo el diseño de portada, con un objeto perteneciente a la musa?
El mercadeo nunca fue un tema aquí, irónicamente. Aquí [en RD] no se venden libros, así que eso nunca fue un objetivo. Este es un libro hecho sin tomar en cuenta al lector (perdón). Es un libro casi profiláctico. La hipótesis es: recordar por escrito hace las memorias públicas y por ende menos dolorosas. ¿Hace sentido? No lo sé…
¿Por qué decidiste formar Capital Books? ¿Cómo entraron a colaborar Orange y Scotiabank en el proyecto? ¿Cuáles son tus planes con esta firma?
Capital DBG no es una agencia a la que le interesen los premios ni los festivales de publicidad, así que en el diseño de la identidad corporativa de nuestra empresa vimos una oportunidad para atender la necesidad creativa de nuestros empleados, manteniendo el foco en resultados para nuestros clientes. Capital Books es el primer esfuerzo, y pronto Capital Films. Orange y Scotiabank cuentan con una plataforma de apoyo para la cultura dominicana, y con Capital Books nos dieron un apoyo importantísimo para el nacimiento del proyecto. Literatura es comunicación, cultura y creatividad y es en ese espacio donde Orange y Scotiabank encuentran un espacio para darnos apoyo.
Capital Books publicará varios libros al año bajo dos ejes: literatura dominicana joven (o de autores residentes en RD) y en el otro cultura popular dominicana. El proceso de selección de autores será "por curadoría", o sea, no por concurso. Traeremos editores o "jurados" invitados por proyectos.
Capital Books y Capital Films son parte esencial de la identidad de Capital DBG y su relación con la dominicanidad, sobre todo con al ciudad de Santo Domingo.
So, there you have it. I bought my copy of Todo lo que quiero es olvidar at Librería Cuesta, for RD$400, and I can happily say that you should, too. As I mentioned to Mario, the collection has three-page fragments that reveal more about the Dominican psyche than any 300-page anthropological study. Or you can also download the book, along with Camilo Venegas' ¿Por qué decimos adiós cuando pasan los trenes?, Capital Books' second tome, here.























